viernes, 6 de febrero de 2015

La Realidad Del Estado

LA REALIDAD DEL ESTADO
Francois Perroux en La Coexistencia Pacífica dice: “la lucha ideológica de nuestros días, nos coloca en una situación comprometida porque se pretende obligarnos a optar por alguno de los sistemas contradictorios, entre los cuales no aparece, de momento, ninguna fórmula feliz y conciliatoria que permita la coexistencia de regímenes antagónicos, que mantienen la amenaza de una desquiciante contienda universal. Jamás se habían llevado hasta tan dramática y creciente tensión internacional, estos problemas político-económicos. De continuar este debate inconciliable por más tiempo, arrojara desfavorablemente nuevas generaciones neuróticamente taradas o desprovistas de aquellos ideales o valores que han gobernado la acción superior de los hombres.”27
Las circunstancia por la que atraviesa el Estado actual nos obliga a asumir posiciones que van desde refugiarse en la soledad, la rebelión, la preparación académica para la transformación, etc.
En este escenario de la realidad actual del Estado, es importante revisar algunas versiones actuales:
a) El Estado y la sociedad comunista:
El adjetivo Estado comunista, es usado por la prensa capitalista durante la Guerra Fría en referencia al sistema de partido único y el gobierno del Partido Comunista. Esta denominación es una anticipación popular, puesto que la teoría marxista plantea al comunismo como fase siguiente al capitalismo y posterior al socialismo, en que el Estado deja de existir. Lenin afirmó que: “los hombres se habituarán a respetar las reglas elementales de la vida en sociedad, sin violencia, sin coacción, sin sumisión, sin ese aparato de coacción que se llama Estado”28
Casi todos estos estados, que se declararon comunistas en su momento, destacaron el carácter socialista en su nombre oficial y los que existen todavía, que cada día son menos, lo siguen haciendo. Así es que muchos de estos estados contienen los adjetivos popular, socialista y democrático en su denominación. Existen también estados que contienen estos términos en su nombre aunque no hayan adoptado ese sistema, como la República Democrática Socialista de Sri Lanka o la República Democrática Popular de Argelia.
Entre 1945 y 1975 el número de países comunistas aumentó espectacularmente, debido a que los países vencedores de la II Guerra Mundial se repartieron el mundo y, porque los movimientos revolucionarios comunistas fueron ganando fuerza en muchos países del Tercer Mundo.
Los cambios políticos ocurridos en Europa del Este, la URSS y otros lugares del mundo entre 1989 y 1991 redujeron de forma dramática el número de regímenes comunistas existentes. Los gobiernos comunistas que aún perduran siguen leales a las doctrinas de Marx y Lenin, pero difieren no sólo en tamaño y desarrollo industrial, sino también en la interpretación de sus principios, objetivos y forma de gobierno.

b) La supervivencia del Estado Democrático, en el ,cual existe una grave y larga crisis del Estado democrático que afecta todas sus estructuras: políticas, socio-económicas y jurídicas. Se vive una aguda y crítica etapa de transición de la civilización occidental de modo que el Estado, fruto de esa civilización, sufre intensamente esa crisis. La crisis de la civilización no es producida por la crisis social del Estado, sino que ésta última es el efecto inducido por la primera, porque el Estado ha sido incapaz de responder satisfactoriamente, a los requerimientos de la sociedad, e instrumentar mecanismos que permitan escuchar a la sociedad, el Estado se ha dedicado a transformarla.
La imaginación jurídico-política burguesa parece haberse agotado. Conceptos como soberanía popular, representación política, separación de poderes, derechos del hombre, control de constitucionalidad, Estado de Derecho; atraviesan una seria crisis, lo cual no significa que sean inservibles, sino que fueron concebidos para una época en la que las interrelaciones Estado-Sociedad civil fueron menos dificultosas. Urge, como opinan algunos analistas superar las teorizaciones jurídico-políticas pasadas.
c) El Estado Liberal y Latinoamérica. La relación entre Estados Unidos y América Latina crea situaciones que en numerosas ocasiones han afectado las estructuras políticas. Aunque el capitalismo y la democracia han funcionado en Occidente, no se puede decir lo mismo de América Latina, en donde el capitalismo descontrolado puede exacerbar, aún más, las desigualdades existentes y poner en peligro la democracia en la región.
A pesar de estos cambios, los países desarrollados, los organismos internacionales y los jefes locales de estado, aún pretenden caracterizarlos mediante paradigmas tradicionales que no logran hacer comprender las profundas transformaciones que han sufrido. Por lo tanto, se hace indispensable una Teoría del Estado Democrático en América Latina, intermedia entre aquel Estado "fantasmal" propio del modelo neoliberal y el Estado interventor e improductivo, que ha existido en la región durante casi un siglo. Esto, con el fin de comprender el proceso de reestructuración del proyecto democrático latinoamericano, y permitir la teorización sobre la sociedad y el Estado democrático en esta parte del continente.
El modelo neoliberal fue asumido recientemente por los países latinoamericanos como una fórmula capaz de acabar con todos los obstáculos al desarrollo, que históricamente ha sufrido la región.
Los principios neoliberales pueden ser sintetizados de la siguiente manera:

a) La iniciativa individual (o sea, la privatización) y la cual es considerada como el resultado necesario de la ineficacia del Estado interventor, y una forma de transferir una mayor participación a la sociedad civil en el desarrollo social;
b) Las funciones estatales relacionadas con el interés público (culturales, tecnológicas, salud, educación) deben quedar relegadas al ámbito privado, donde se supone que la iniciativa privada les atribuirá mayor rentabilidad;
c) La democracia es deseable, siempre y cuando sea de una naturaleza restringida que permita el libre funcionamiento del sistema;
d) Una economía de mercado junto con la privatización constituyen la orientación estratégica del proceso de recuperación económica en América Latina;
e) El subsidio y la tributación al capital desestimulan la creación de riqueza social y deben ser eliminados.”29
La visión neoconservadora de la democracia (como se la denomina en Europa y los Estados Unidos), el modelo neoliberal, concibe al Estado como un ente que funciona en buena parte para proteger el principio de propiedad y limitar los desproporciones de la participación y hace un énfasis exagerado sobre el individualismo, el consumismo y el avance científico-tecnológico.
Como han observado muchos críticos del neoliberalismo, los programas de reforma que propone el modelo destacan la eficiencia, indudablemente importante para la reinserción de las economías latinoamericanas en un sistema global en transformación, pero no una mejor prestación de servicios a las clases medias y bajas. Esto, ya que el Estado neoliberal se muestra indiferente a la justicia social y no ha sido capaz de disciplinar a las élites latinoamericanas para tener un sentido justo de la equidad en sus sociedades, ni para permitir el surgimiento de movimientos de base autónomos.
Los hechos históricos demuestran que la democracia y el capitalismo han funcionado en Occidente, aunque el laissez faire también ha mostrado sus debilidades últimamente. Sin embargo, existen dificultades al extrapolar los mismos argumentos hacia América Latina, donde hay "evidentes peligros de que el capitalismo (descontrolado) incremente aún más las severas desigualdades y se, ignoran las necesidades de las personas pobres..." lo cual se evidencia claramente en el México neoliberal moderno. Al contrario de lo que puede afirmar este modelo, las nuevas formas de la administración pública paternalista, las reformas energéticas que se abren a la iniciativa privada, las reformas electorales y fiscales son discutibles pues no puede simplificarse, o reducirse el papel del Estado en un continente que carece de los mínimos recursos vitales para permitir la supervivencia de amplias capas de la población.
Hoy día, las sociedades latinoamericanas buscan resolver sus problemas, tanto económicos como políticos, y fijar su lugar en el sistema global de una manera democrática. Sin embargo, las tendencias pronosticadas por el neoliberalismo se presentan como amenazas al orden democrático que se está tratando de imponer, y a las probabilidades de desarrollo equitativo en la región, lo cual se ve claramente en los procesos de transformación que está sufriendo el Estado latinoamericano.

DISCIPLINAS QUE ESTUDIAN EL FENÓMENO POLÍTICO

DISCIPLINAS QUE ESTUDIAN EL FENÓMENO POLÍTICO

Francisco Porrúa Pérez, revela que las disciplinas fundamentales para el estudio del fenómeno político son tres: la filosofía política, la historia política y la ciencia filosófico-histórica de la política llamada también Ciencia Crítica del Estado o Ciencia Política.
a) La filosofía política, es la que trata de llegar al conocimiento de la esencia misma del hecho político, investiga sus causas originales y fines del fenómeno político. Aunque la filosofía política es un saber teórico, parte de datos positivos de la experiencia, dando resultados vinculados a la realidad. La filosofía política se divide en diferentes ramas, a saber: Epistemología política o teoría del conocimiento político; Ontología política o teoría del ser político; Ética política y Axiología política dirigida al estudio de los valores que ha de poseer la sociedad política para su justificación.
b) Historia política: Posee dos ramas fundamentales la Historia de los Hechos políticos y la historia de las ideas políticas.
c) Ciencia Filosófico-Histórica de la política: Procura explicar las causas de los fenómenos políticos realizando una crítica de los datos proporcionados por la historia política y la filosofía política.

Cabe mencionar que también existen disciplinas políticas especiales que participan en la Teoría del Estado como: la Teoría de las formas de gobierno, la Teoría Constitucional, la Teoría del sufragio; otras estudian algunos de los componentes del Estado como: el Derecho político, la Economía política, la Sociología política, etc.

Los Hechos Politicos

LOS HECHOS POLÍTICOS

¿Qué es un hecho político? El hecho político es una realidad, es algo que existe en el mundo del ser con vigencia objetiva.
Los hechos políticos han existido desde la aparición del hombre sobre la tierra, y seguirán mientras subsista porque se derivan de la naturaleza humana.
Es político, el hecho, porque comprende en su base a la comunidad humana. La palabra política deriva del griego polis, que significa ciudad, es el espacio en el que los individuos que componen la actividad política acuerdan o disienten sobre las formas de organización colectiva.
El hecho político se caracteriza, además por la presencia en el núcleo social de un fenómeno de poder, que distingue entre gobernantes y gobernados, poderosos y sometidos. El Estado, aunque no es el único hecho político, sí es el más importante.
Antes que el Estado Moderno, existieron hechos sociales y políticos que no se le asemejan. La polis griega y la civitas romana, y los regímenes feudales por ejemplo, constituyeron hechos políticos que explican fenómenos diferentes al del Estado moderno.
En el Estado moderno en cambio, permea la idea de que los grupos sociales se constituyen con el fin de lograr un bien común erigiendo al Estado; en esas intenciones se justifican la existencia de partidos políticos, grupos políticos, poderes constitucionales.
Esas actividades unidas y por separado, constituyen otros hechos políticos. Pero el mejor ejemplo del hecho político es el Estado, porque explica la coexistencia de todos los individuos, de todos los grupos, y su misión es más amplia y general por ello se le denomina: bien público temporal.


Funciones de la Ciencia Politica

FUNCIONES DE LA CIENCIA POLÍTICA

¿Cómo podemos precisar la función de la ciencia política? Herman Heller responde: “La ciencia política sólo puede tener función de ciencia si se admite que es capaz de ofrecernos una descripción, interpretación y crítica de los fenómenos políticos que sean verdaderas y obligatorias. Si no se acepta esto, una declaración sobre cualesquiera proceso políticos puede en verdad, llenar la función práctica de servir como arma en la lucha política para la conquista o defensa de las posiciones de dominación. Pero no cumple una misión teórica”
La idea de Heller establece que la Ciencia Política desarrolle:
1) Una descripción ò análisis que determine los componentes del fenómeno político observado;
2) Una interpretación del fenómeno; esto es observar el interior para establecer el sentido, el desempeño y las funciones de ese fenómeno;
3) Una posición crítica del fenómeno, cotejándolo al contraste de los valores vigentes.22
Serra Rojas dice que: “En nuestros días debemos referirnos a un complejo de fenómenos de mutación o de transformación social que domina a todos los pueblos del orbe. Cuando aludimos al Estado nos referimos a la sociedad políticamente organizada, es decir, a grupos enlazados en una comunidad internacional que somete a una estricta revisión el nacionalismo político y pretende formular consideraciones ecuménicas, que desde luego forman el debate irreconciliable de la sociedad.”
Por su parte, Harold Laswell, en El futuro de la Ciencia política, explica que: “El actual periodo de transformaciones mundiales podría llamarse con la misma razón era de la ciencia o era de la astropolítica. No cabe imaginar que la ciencia política vaya a ser la única entre todas las artes y ciencias, que no quede afectada por los cambios que experimenta y ha de experimentar el mundo. El tema característico de la ciencia política, se refiere al proceso político propiamente dicho, no es posible pensar que la teoría del Estado y el derecho queden fuera del acelerado ritmo de la historia.”24

Finalmente se puede afirmar que Ciencia política solamente puede cumplir la función de ciencia si ofrece una descripción, interpretación y crítica del fenómeno político llamado estado.
LA TEORÍA DEL ESTADO EN MÉXICO

En nuestro país, la Teoría General del Estado se estudia en diferentes Universidades, bien sea como materia autónoma en las Escuelas de Derecho o como materia obligatoria en las Facultades o Escuelas de Ciencia política o gestión pública.
Rafael Rojina Villegas define al Estado como una persona jurídica con poder soberano, constituida por una colectividad humana determinada territorialmente, cuyo fin, es la creación y aplicación del derecho al cual se encuentra sometida.
En tanto para Mario De la Cueva, considera que el estado no es el territorio, sino que sólo lo supone, ni tampoco puramente la comunidad ni el gobierno, sino que parece como la unidad o la personalización de la comunidad organizada en un territorio.18
La bibliografía abundante y también se encuentran aportaciones en esta materia en obras dedicadas a estudios Sociológicos, de Filosofía Jurídica y de Derecho Público. Una amplia relación de estudiosos de nuestro tema formarían una valla científica interesante; desde la obra de Jorge Vallejo Arizmendi, Ensayo Bibliográfico de Derecho Constitucional Mexicano; y el libro de Margarita de la Villa, Bibliografía Sumaria del Derecho Mexicano; hasta trabajos sistemáticos de Teoría del Estado o temas conexos a éste como la obra de Agustín Basave y Fernández del Valle, Teoría del Estado; Andrés Serra Rojas, Programa de Teoría del Estado, o su Ciencia Política; de José López Portillo, Génesis y Teoría General del Estado Moderno; Aurora Arnaiz Amigo con sus obras Ciencia del Estado y Estructura del Estado; Rojina Villegas y su Teoría General del Estado; Reyes Tayabas; Bases para el Estudio del Estado; Tena Ramírez, Derecho Constitucional Mexicano; Ignacio Burgoa, El Estado y Derecho Constitucional; Héctor González Uribe, Naturaleza, Objeto y Método de la Teoría del Estado; más recientemente Eduardo Andrade Sánchez, Teoría General del Estado y María de la Luz González González, Valores del Estado en el Pensamiento Político.
Francisco Porrúa Pérez, considera que la Teoría del Estado es una de las ciencias que en conjunto constituyen la enciclopedia política, es una de las ramas de la ciencia política en sentido amplio.19
Para Andrés Serra Rojas, el Estado como objeto de conocimiento de la política, obliga a deslindar dos campos, estrechamente vinculados:
Primero.- El de su constitución social o estructura autónoma.
Segundo: El de las normas jurídicas que lo regulan.

En estas consideraciones hay un hecho evidente que sirve como punto de partida: Dentro de la actividad social hay una actividad política que es la creadora del ordenamiento jurídico.

LA TEORÍA DEL ESTADO COMO CIENCIA POLÍTICA

LA TEORÍA DEL ESTADO COMO CIENCIA POLÍTICA


INTRODUCCIÓN

 Para todo estudioso de las Ciencias Sociales es importante conocer las funciones que la Ciencia Política puede ofrecer para la comprensión de la Teoría del Estado contemporáneo, las diferentes visiones que se tienen desde las múltiples trincheras de análisis, corrientes y escuelas de pensamiento político forman una riqueza digna de considerarse, a pesar de las crisis y carencias sufridas por esta disciplina.
La realidad del Leviathan contemporáneo incluye nociones interesantes: neoliberalismo, comunismo, totalitarismo, democracia y para estudiarle debemos tener herramientas analíticas críticas, descriptivas, materialista, dogmáticas, jurídicas, racionalistas e históricas.
En México y en el resto de los países de América Latina, las nociones de la teoría de la dependencia se dejan sentir en la supervivencia del estado democrático, el estado de bienestar experimenta crisis de difícil solución.
Esta unidad pretende colaborar en ese sentido. La teoría del estado depende de la depuración de nuestras categorías analíticas.

LA TEORÍA DEL ESTADO EN MÉXICO

LA TEORÍA DEL ESTADO EN MÉXICO 

En nuestro país, la Teoría General del Estado se estudia en diferentes Universidades, bien sea como materia autónoma en las Escuelas de Derecho o como materia obligatoria en las Facultades o Escuelas de Ciencia política o gestión pública.
Rafael Rojina Villegas define al Estado como una persona jurídica con poder soberano, constituida por una colectividad humana determinada territorialmente, cuyo fin, es la creación y aplicación del derecho al cual se encuentra sometida.
En tanto para Mario De la Cueva, considera que el estado no es el territorio, sino que sólo lo supone, ni tampoco puramente la comunidad ni el gobierno, sino que parece como la unidad o la personalización de la comunidad organizada en un territorio.18
La bibliografía abundante y también se encuentran aportaciones en esta materia en obras dedicadas a estudios Sociológicos, de Filosofía Jurídica y de Derecho Público. Una amplia relación de estudiosos de nuestro tema formarían una valla científica interesante; desde la obra de Jorge Vallejo Arizmendi, Ensayo Bibliográfico de Derecho Constitucional Mexicano; y el libro de Margarita de la Villa, Bibliografía Sumaria del Derecho Mexicano; hasta trabajos sistemáticos de Teoría del Estado o temas conexos a éste como la obra de Agustín Basave y Fernández del Valle, Teoría del Estado; Andrés Serra Rojas, Programa de Teoría del Estado, o su Ciencia Política; de José López Portillo, Génesis y Teoría General del Estado Moderno; Aurora Arnaiz Amigo con sus obras Ciencia del Estado y Estructura del Estado; Rojina Villegas y su Teoría General del Estado; Reyes Tayabas; Bases para el Estudio del Estado; Tena Ramírez, Derecho Constitucional Mexicano; Ignacio Burgoa, El Estado y Derecho Constitucional; Héctor González Uribe, Naturaleza, Objeto y Método de la Teoría del Estado; más recientemente Eduardo Andrade Sánchez, Teoría General del Estado y María de la Luz González González, Valores del Estado en el Pensamiento Político.
Francisco Porrúa Pérez, considera que la Teoría del Estado es una de las ciencias que en conjunto constituyen la enciclopedia política, es una de las ramas de la ciencia política en sentido amplio.19
Para Andrés Serra Rojas, el Estado como objeto de conocimiento de la política, obliga a deslindar dos campos, estrechamente vinculados:
Primero.- El de su constitución social o estructura autónoma.
Segundo: El de las normas jurídicas que lo regulan.

En estas consideraciones hay un hecho evidente que sirve como punto de partida: Dentro de la actividad social hay una actividad política que es la creadora del ordenamiento jurídico.